“La ciudad está en terapia intensiva”

Adolfo Mondejar

ADOLFO MONDEJAR arquitecto

“La ciudad está en terapia intensiva”

Una mirada sobre la arquitectura en Córdoba, abordada desde los ejes de mayor actualidad: la ciudad, el código de edificación, los concursos y el vínculo entre profesional-cliente. 
 

La vasta experiencia profesional y docente sumado al conocimiento del circuito de los concursos, llevan a Adolfo Mondejar a ser un referente de la arquitectura de Córdoba.

–¿Cómo ve la ciudad?
– “Las universidades en Córdoba, tienen una muy buena producción de arquitectos, reconocidos a nivel latinoamericano; hay contenido, ideas y ganas. Sin embargo, creo que la ciudad está en terapia intensiva. La veo fragmentada, en una situación caótica. Se va perdiendo la memoria, la identidad, se van deteriorando edificios significativos de nuestra historia.
Esto ocurre, entre otras cosas, porque nuestro código de edificación plantea una forma de trabajar los bordes que llevan a perder esa identidad. Es decir, desde el año 1983 se trabaja con perfiles sobre veredas que dejan atrás un corazón de manzana. Estas formas priorizaron lo privado, quitando espacios de sociabilización, de generación de cultura, dentro de la ciudad.
Caminar por Nueva Córdoba hoy es pasear entre caprichos de arquitectos y empresas. Y estamos a tiempo de solucionarlo. Hay que empezar a trabajar desde las propias necesidades de la ciudad. Hay barrios como Observatorio, Güemes, la zona del Mercado Norte, los molinos de la Costanera, que son muy valiosos. Disponen de todos los servicios, con ubicaciones estratégicas en el tejido urbano; tenemos que saber recuperarlos desde nuestra identidad, buscando más permeabilidad en las estructuras.
Nuestro tejido urbano es fantástico, con accidentes como el río, la loma donde está el Observatorio, un pulmón verde como el Parque Sarmiento. Si no entendemos que en lo que ya tenemos está nuestro valor cultural, vamos a terminar haciendo desaparecer nuestra identidad. Mientras no se conciba que al trabajar en la ciudad se debe priorizar el tejido urbano, las preexistencias en todos sus cortes históricos y no abstraerse únicamente de un código o un dibujo de superficies, nos costara encontrar otro camino”.

–¿Y los concursos?
– “Lo veo como un sistema que va más allá de un proyecto ganador. Es la posibilidad de generar nuevas opiniones. Da igualdad de oportunidades y renueva el circuito. El trabajo de generar las Bases es muy importante ya que, de igual manera, son posicionamientos, formas de ver la arquitectura. Es en ese sentido que motiva el debate.
Córdoba se ha reactivado desde hace 10 años en materia de concursos, a raíz de algunos cambios en el Colegio de Arquitectos. Lo mismo ocurre a nivel nacional. Considero que es una buena forma de pensar, hacer y ganar una obra. Si se lo piensa teóricamente, es la forma más democrática. Y más si hablamos de la obra pública. Pero el aspecto negativo del mecanismo es, por sobre todas las cosas, la dificultad de llegar a lo esperado. Es decir, ese círculo ideal de pensar, proyectar, ganar y llevar a cabo una obra determinada, en el marco de los concursos públicos, no siempre se concreta. Nosotros en el estudio, hemos ganado muchos, pero construido pocos. Particularmente ahora, estamos por empezar la obra de la nueva sede del Colegio de Arquitecto de la Provincia. Y desde que se ganó, pasaron cinco años.
Lo que quiero decir es que hoy, muy pocos concursos son vinculantes. El arquitecto, cuando gana un concurso, tiene poca incidencia en la obra. No está clara la relación que hay, desde el momento en que se elaboran las bases y se presentan a determinado concurso. Hay un gran interrogante sobre lo que sigue después de ganar un concurso. Y es importante la participación de los proyectistas en la obra, porque generalmente siempre se tiene que adaptar el proyecto. Creo que los entes controladores deberían trabajar en esta temática, para ir logrando un sistema más confiable. En conclusión, teóricamente es fantástico; prácticamente hay que aceitar todos los engranajes”.

–¿Cómo Asume la relación con el cliente?
– “A lo largo de mi carrera, he cambiado de visión. Al principio uno sale de la facultad creyendo que es el gran arquitecto, que va a mostrar a quien lo contrata lo que es la arquitectura. Con el tiempo me di cuenta que la clave es ponerse del mismo lado y trabajar juntos. Generar complicidad. Esto no significa hacer lo que dice el cliente. Es entender lo que él desea y llevarlo a cabo desde el lugar de arquitecto”.

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