La sustentabilidad se ha impuesto en la vida c..." /> Una cuestión de educación - CBArq

Una cuestión de educación

La sustentabilidad se ha impuesto en la vida cotidiana, y aunque para muchos resulte una “moda” no lo es. La experiencia de los países desarrollados puede servir de referencia, y así comenzar la transición necesaria hacia una actitud responsable con el hábitat.

El concepto ha trascendido lo suficiente como para instalarse en todas las áreas del conocimiento, no obstante, el objetivo de la presente se focaliza en la construcción.
En términos generales, el prefijo “Eco”, o los términos “bioclimático”, “sustentable”, “sostenible” hablan lo mismo: reducir consumos de recursos no renovables y cuidar el ambiente.
El arquitecto Matías Dinardi es magíster en bioclimática, experimentó en España el avance del movimiento que llegó hace unos años al País y en diálogo con CBArq analiza y proyecta la situación en Córdoba.

Sustentabilidad ¿a qué hace referencia el término?
El concepto básico es una arquitectura que tiene relación con el medioambiente, las personas, el clima, el lugar de inserción… y siempre apunta a bajar (no anular) los consumos energéticos y evitar devastaciones en la naturaleza.
Hay dos corrientes contrapuestas, los que aplican estrategias activas: las nuevas tecnologías, para consumir menos; y lo que conocemos como ecoarquitectura: no consumir para no agrandar la huella ecológica.
Muchos piensan que es una moda, sin embargo, la arquitectura colonial era sustentable: usaba recursos locales, no usaba artefactos para climatizar… esto se perdió porque el avance tecnológico dio lugar a crear confort artificialmente, y en realidad nunca debió haberse desvinculado de lo natural.

¿Cuándo y porqué?
Hace unos 20 años surgió cuando se vio que la huella ecológica que estaba generando el ser humano sobre el planeta se había superado. La huella hace referencia a cuánta superficie necesita una persona para vivir; en el año ’80 se había superado y desde entonces la curva ascendente es exponencial.
Y se produce un desequilibrio importante, por ejemplo, si viviéramos como un europeo necesitaríamos cuatro planetas, en cambio si viviéramos como en la India con medio planeta es suficiente. Si el mundo viviera como un argentino necesitaríamos tres planetas y medio más o menos, y eso que hablamos de uno de los países menos poblados, pero con un altísimo consumo y ciudades ultra extensas.

¿Considera que el tema está instalado en los profesionales de la construcción?
En mi opinión conocen aspectos generales, algunos piensan que colocar paneles solares o un techo verde hace a un edificio sustentable.
Pero el tema –esto es muy personal- es una ideología, una forma de diseñar y desarrollar un proyecto, incluso desde ir a elegir un terreno, lo cual es difícil porque por lo general el cliente no se asesora a la hora de comprar un lote. De todos modos, no se trata de ir en contra los negocios, pero sí de evaluar la mejor alternativa.

¿Entones?
Para que se instale el tema desde la facultad y en el ejercicio diario de la profesión hace falta difusión, publicidad en sentido proactivo.
Hay países en los que de cada tres publicidades, dos aluden a cuidar el agua, la luz… es decir, está impuesto (el tema) de tal forma que está mal visto si uno no cuida el ambiente.
En Argentina se vive otra realidad, pero no podemos estar mal como en aquellos países para empezar hacer algo. Se trata de gastar un poco más, tan sólo un 5%.
En Córdoba no hay una mínima exigencia, entonces construimos lo más barato y después “adornamos” con lo que se pueda.
La buena arquitectura no va por lo que pongamos dentro sino es aislar bien un muro, orientar bien la vivienda…
Más allá de esto desde el Colegio de Arquitectos están haciendo mucho por este tema a través del Instituto de Arquitectura Sustentable, sobre todo con capacitaciones, y eso es muy bueno porque está bien que la gente sepa de qué se habla y que no crea que es caro. Construir bien o mal cuesta lo mismo.

Estrategias bioclimáticas ¿cuáles serían?
Las estancias jesuíticas son un ejemplo de acciones de bajo costo (estrategias pasivas): materiales locales, orientación correcta, muros anchos, patios interiores, ventilación cruzada en las habitaciones, bajo mantenimiento.
Las activas son las que incorporan nuevas tecnologías: paneles solares, led, conductos de ventilación… hablar de costo elevado es relativo, si tenemos en cuenta que la materia prima con la que se alimenta por ejemplo un panel solar tiene costo cero. Por otro lado el tema del mantenimiento, muchos de los productos tienen garantía de entre 30 y 40 años; las baterías particularmente duran 10 años, es un tema aparte porque contaminan, sin embargo, se están realizando los estudios necesarios para reducir la contaminación.

¿Cómo hacer para instalar el tema en la sociedad?
La sustentabilidad es una cuestión de educación. Es un proceso lento que debe darse en la escuela, en la casa, en la universidad.
No se puede obligar a la gente a no usar el “calefactor” por ejemplo, en todo caso hay que construir para que lo necesite usar menos.

¿Aportan los procesos de certificación?
Sí porque promueven construcciones confortables con menos costos.
Muchas empresas lo usan como publicidad pero está bien, forma parte de su filosofía que de algún modo hace un aporte y está bien porque llega el mensaje a la gente.
Hay países que los edificios de determinada magnitud están obligados a certificar porque se entiende que consume grandes cantidades de watts por ejemplo.

Una ecuación más para resolver. En Córdoba el gas es un grave problema, entonces la mayoría de las obras funcionan casi totalmente con electricidad. ¿Cómo repercute?
El reemplazo de un recurso con otro hace que el que lo cubre tenga costos elevados. La sustentabilidad no es una fórmula, no hay recetas universales.
Y volvemos a lo mismo pensar la obra desde el diseño.

¿Y la ciudad?
Hay varias opiniones. En mi opinión, Córdoba es una ciudad que no tiene nada de sustentable. Tiene un millón y medio de habitantes, casi el tamaño de Madrid que cuenta con cinco millones. Es la segunda ciudad más grande del mundo después de Londres.
En los ’90 había un par de barrios cerrados, hoy suman más de 60. ¡Ojo! no estoy en contra, es una oferta diferente pero ocupan mucha superficie y eso obliga a extender la red de gas, agua, luz, transporte…
La ciudad es preciosa y tiene mucho potencial pero la mancha urbana es muy difícil de cubrirla con servicios, y se vuelve hostil para sus habitantes.
Ejecutar un plan de transporte sería un buen comienzo, por ejemplo vincular de norte a sur y de este a oeste, con estacionamientos estratégicos, reduciría la contaminación entre otros beneficios para la gente.

+ Prácticas sencillas y útiles
· No dejar la canilla abierta innecesariamente.
· Apagar las luces si no las estoy usando.
· Usar leds, la transición puede ser paulatina.
· Usar artefactos con alta eficiencia de consumo, cuestan más pero consumen menos.
· Separar la basura orgánica de la inorgánica.

 

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